Monseñor José Joaquín Salcedo

Monseñor José Joaquín Salcedo
Con algunos de los Medios de Comunicación

La nueva revolución de la esperanza


EL TIEMPO - Viernes 5 de agosto de 2005
Por RODRIGO ARBOLEDA

El laptop de cien dólares
LA NUEVA REVOLUCIÓN DE LA ESPERANZA


Hace sesenta años en la fría planicie Boyacense, un cura "atravesado" según lo llamaron en aquel tiempo, decidió ponerle en el bolsillo de la camisa un radio transistor a cada campesino de Colombia, y con ello disparó una revolución, no a punta de balas sino a punta de información, lo que él llamó la "Revolución de la Esperanza". Nació así Radio Sutatenza, empresa emblemática de Colombia que por más de cuatro décadas introdujo a una masa de la población de nuestros campesinos, totalmente ignorada y marginada del resto de la sociedad, a la era del conocimiento. Monseñor José Joaquín Salcedo, ese curita visionario, se convirtió en pionero de la educación a distancia, en hacer partícipes de la era de la información y del conocimiento a los desposeídos de nuestra sociedad, y con ello creó una conciencia sobre la necesidad de educar a las gentes como manera de promover una sociedad justa y democrática. Lastimosamente, hace unos 15 años, dicho esfuerzo se desvaneció parejo con su vida, con la venta de la vasta red de emisoras de radio y TV con los que Radio Sutatenza educó a más de cuatro millones de campesinos en Colombia.

Hoy día, y guardadas las proporciones, estamos ante el umbral de un hito semejante al utilizado por "Moncho", como le llamaban cariñosamente sus seguidores, con el equivalente moderno del radio transistor, y a unos precios comparables a los que permitieron esa revolución. El Laptop de Cien Dólares.

Según datos recopilados por nuestros investigadores del Media Lab del MIT, tenemos en América Latina más de cien millones de niños, en edades de 5 años en adelante, que pasarán el resto de sus vidas sumidos en el oscurantismo casi medieval en que han vivido hasta el momento, a menos que nos inventemos una nueva manera de darles acceso al mundo del conocimiento. Los programas oficiales de los gobiernos, con pensums dictados por los ministerios de educación, edificaciones de ladrillo y cemento, salas de clase diferenciadas por edades, profesores entrenados bajo el sistema de "enseñar", simplemente no son capaces de incluir esta gran masa de la población dentro de su sistema de instrucción. Están condenados, bajo el modelo actual, a vivir marginados de la sociedad productiva y activa. Necesitamos pues diseñar un nuevo paradigma de la educación para estos países. La era digital nos trae interesantes alternativas de solución. Hablamos de computadores y de transmisión de datos por Internet de Alta Velocidad.

Uno de los dos factores que impiden la masificación del acceso al conocimiento de estos niños son los altos costos del computador y de las telecomunicaciones de Internet. Un computador común, el llamado "desktop" o computador de escritorio, se consigue hoy día por el equivalente de más o menos quinientos dólares. A pesar de que sus precios siguen bajando considerablemente día a día, tiene varios inconvenientes: ocupa mucho espacio, tiene muchos cables, es pesado y no puede moverse fácilmente. Por el contrario, un laptop, como se les llama a los computadores portátiles, no necesita cables, ocupa poco espacio, es tan liviano que cabe en cualquier mochila, y por ende viaja con uno a todas partes. Pero tiene un problema mayor: cuesta muchísimo más que un computador de escritorio; el más barato cuesta cómo mínimo el equivalente de unos ochocientos dólares . Esta barrera sólo se puede romper con un cambio en el orden de magnitud de su costo. Cuando dicha reducción de costos llega a ser casi de uno a diez, entonces encontramos que la curva de demanda crece en proporción geométrica. Es decir, se dispara su posible compra.

Desde hace varios años venimos en el Media Lab del MIT tratando de romper esa barrera y para ellos nos impusimos una serie de parámetros importantes que cumplir, antes de embarcarnos en la necesidad de reducir los costos. la pantalla debería ser grande y a colores; debería tener un teclado de tamaño normal; debería poder conectarse al Internet de alta velocidad; debería hacerlo por un sistema inalámbrico; debería ser resistente a los usos y abusos; y debería poder conectarle una impresora, un sistema de archivos centrales y poder usar un ratón o "mouse". Interesante desafío....En el campo de las telecomunicaciones, la implementación del sistema conocido como WI FI (Wíreless Fidelity), y la reducción de los costos de instalación y transmisión de datos ha sido igualmente una de las preocupaciones importantes del Media Lab. Se ha creado inclusive un sub-Lab llamado El Laptop de Cien Dólares ó La nueva revolución de la Esperanza "Viral Telecommunications", para estudiar y fomentar estos fenómenos. Pero su implementación en el diario vivir será más de competencia de gobiernos y por ello, en este espacio, nos concentramos exclusivamente en el tema del laptop.

De todos estos requisitos, el más difícil de cumplir y por consiguiente de rebajar los costos, lo constituye la pantalla. Cada "píxel" de una pantalla es el equivalente a un transistor, que consume bastante energía, y requiere de alta y costosa tecnología para su fabricación. Es tan alto el costo de la pantalla que llega a significar aproximadamente un 85-90% del costo del "laptop". Reducir el costo de la pantalla constituye entonces la llave de la reducción de costos totales del laptop. Hasta el momento se han diseñado varias alternativas. La más interesante a mediano y largo plazo la constituye la llamada e-Ink (electronic ink o tinta electrónica) invención de ex alumnos del Lab, que promete revolucionar la manera como se lean los libros del futuro. Parte de su filosofía está siendo aplicada en el diseño de una pantalla reflectiva de la luz, a la que se le proyecta la imagen por medio de una especie de lente miniatura, parecido a los utilizados hoy día en los teléfonos celulares, pero de alta definición. Es allí donde se ha concentrado la mayor parte de la investigación. El prototipo debe estar listo a mediados del otoño y los primeros laptops saldrán a finales del 2006. La empresa que los producirá, es una fundación sin fines de lucro, cuyos patrocinadores incluyen prominentes figuras del mundo digital, tales como Rupert Murdock, Google, AMD, Red Hat, y Marcelo Claure, dueño de Brightstar, entre otros.

La producción original será realizada muy probablemente en China, donde el Viceministro de Economía le dijo a Nicholás Negroponte, el CEO de este emprendimiento, que colocaría la primera orden por cien millones de laptops. La venta principal se haría a ministerios de educación. Esta dimensión ilustra el alcance y visión que se tiene del equipo, y por ende solo se admiten pedidos mínimos de un millón de los mismos. Si Colombia quisiera participar de una revolución de este tipo, debería pensar en pedidos de unos cinco a diez millones de ellos en unos cinco años.

Monseñor Salcedo, donde esté, debe estar de fiesta. Por primera vez en muchas décadas, parecería que su Revolución de la Esperanza, tiene esperanzas de volverse realidad...”

RODRIGO ARBOLEDA / Académico visitante, Media Lab, MIT. Empresario residente en E.U.

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